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miércoles, 5 de mayo de 2010

Rebautizada

Paulina
Karina
Marina
Delfina
Sabrina
Melina
Romina
Silvina
Carolina
Laura*

Para mi jefa todos estos nombres son lo mismo. Depende el día, el clima o su humor ella elije cualquiera de ellos para llamarme. Claro, uno de ellos sí es mi verdadero nombre, pero los demás surgen aleatoriamente de su inconsciente. Y yo, ya respondo a cualquiera, y creo que debido a eso ella ni se da cuenta de que se equivoca.


*Laura es el nombre de la chica que trabajaba antes que yo. Sino no se explica semejante descuelgue.

sábado, 24 de abril de 2010

Una de cal y otra de arena

7 cosas que hacen que mi trabajo me guste mucho, y algunas veces no tanto:

  • La mayoría del tiempo estoy sola. En la oficina somos mis dos jefas y yo nada más, y ellas por lo general no están nunca. Eso me da tiempo para estudiar un montón, andar descalza, y ser cada día mejor en el buscaminas.
  • La zona por donde queda mi oficina es como un ecosistema a parte, el 95% de la gente que camina por ahí son abogados, y 3 del 5% restante son camareros que van a las oficinas. Es divertidísimo ver como todas las conversaciones son sobre juicios, juzgados y demandas.
  • Más allá de que somos 3 personas trabajando en el estudio, hay montones de abogados y clientes que llaman o vienen todo el tiempo, y son todos amorosisimos. No hace un mes que trabajo ahí y ya tengo varios contactos y ofertas laborales.
  • Me hice amiga de casi todos los chicos de mesa de entrada de los juzgados. La verdad que yo soy medio tonta, porque todavía no se muchas cosas, pero la mayoría de los chicos de mesa de entrada son divinos y me tienen mucha paciencia, lo que me facilita mucho el trabajo.
  • La chica cuyo puesto ocupo actualmente se cree mi jefa. Ella estuvo 5 años trabajando ahí y viene una vez por semana a visitar. Como hay un montón de cosas que yo todavía no se, se pasa dándome órdenes y desacomodándome las cosas.
  • Vuelvo a casa en el 132 a las 6 de la tarde. El transporte público saca lo peor de mi, y sobre todo en la hora pico. Creo que si me sigo puteando con la gente arriba del bondi me voy a tener que empezar a tomar el 5.
  • Estoy comiendo sanísimo. Al lado de la oficina hay un bar que vende tartitas, ensaladas y un montón de cosas re sanas y ricas. Ya tengo bajados dos kilos, pero mi bolsillo también esta disminuyendo consideradamente.

jueves, 25 de marzo de 2010

Paren el mundo, me quiero bajar

En esta última semana mi vida fue un desastre.
Deje de trabajar en el shopping, no me quisieron pagar, hice kilombo, me pagaron.
Me pelee con mi vieja, me fui de mi casa, volvi, me volvi a pelear, me fui definitivamente. Perdi mucha ropa.
Me instalé en lo de mi viejo, lo que significa lavar ropa y platos todos los días, terminar la mudanza de hace 4 años que mi viejo nunca hizo y hacer de ese departamento un hogar para los dos. Ya estuve comprando cuadritos, suavizante para la ropa y una cucha para el gato.
Empecé a trabajar en un estudio. Finalmente hago lo que me gusta. El sueldo no es muy bueno, pero tampoco es malo, y además aprendo muchisimo.
Tengo pilas de cosas para estudiar y un par de faltas en la facultad.
Además de eso mis amigos me reclaman, mi abuela me recuerda que todavia no le fui a comprar el audifono y cooper espera que lo bañe.

Ahora yo digo, en que momento mi vida se fue al carajo que yo no me di cuenta?

martes, 2 de marzo de 2010

Volvemos al ruedo

Mañana vuelvo a trabajar al shopping.
Al parecer la encargada quedó chocha con mi manera de trabajar, y fui la primera persona en quién pensó cuando necesitó a alguien con urgencia.
Son solo dos semanas hasta que encuentre una chica que quede fija, porque yo ni en pedo laburo tanto por el sueldo de mierda que me dan, pero voy a terminar muerta porque sumado a eso la semana que viene arranco la facultad de vuelta.

Espero que este tiempo de ocupación me deje menos tiempo para hacerme la cabeza con pelotudeces y pelotudos.

viernes, 8 de enero de 2010

dime que cliente eres y te diré que reacción provocas en la vendedora

Durante los días que llevo trabajando en un local de ropa me encontré con varios tipos de clientes, en su mayoría desastrosos, que enumero a continuación:

  1. La que no entiende: La pelotuda que se prueba un jean en 25, le queda bien, pero se encajeta con que ella es un 23. Te pide 5 jeans en 23, y te quiere convencer de que TODOS estan mal etiquetados. Esta siempre pero siempre logra sacarme de mis casillas.
  2. El del regalo para la novia: Llega desesperado buscando tu mirada y te pide de rodillas que le salves la vida eligiendole un regalo para la novia. Por lo general este cliente esta bueno, no te pone objeciones, no se prueba nada, y gasta lo que a vos se te canta.
  3. El perfecto: Entra, mira, elige una cosa, te pide el talle, le queda bien y se lo lleva en 3 colores. Obviamente, no se ve muy seguido.
  4. El que te pide todo en 5 talles: Lo ves cuando tiene 37 perchas en la mano, se las prueba y te pide 36 en un talle más, para darse cuenta que hay 23 que le siguen quedando chicas. Después de una hora y media de probador se termina llevando la única que le quedó bien de entrada, y que por lo general es la más barata. Este cliente es peor que pisar mierda descalzo.
  5. El que mansea: Entra y mira, te pregunta precios, talles y colores. Se prueba un par de cosas, te desordena medio local, pregunta cuando va a entrar mercadería y se va no antes de confesar que solo estaba haciendo tiempo para encontrarse con alguien. Te dan ganas de cagarlo a patadas en los tobillos.
  6. El que se atiende solo: Le llegas a pregutnar si lo podes ayudar y con cara de orto te contesta que cualquier cosa te avisa. Lo terminas corriendo para engancharlo antes de que llegue a la caja y te cague la venta la cajera. Son buenos para los días en que te queres rascar a ocho manos, simplemente tenés que controlar la caja y agarrarlos sin que te vea la de la caja.
  7. El buena onda: Suele ser un tipo joven que esta bueno. Va con tiempo y te charla en el proceso. Terminas cagándote de risa y retrasándolo para que no se vaya. A uno así le anoté mi teléfono en la bolsa (y me llamó).
  8. El del cambio: Cae un sábado a las 6 de la tarde para cambiar una remera horrible que le regalaron. Pretende que lo sigas cual asistente terapéutico y le des completa atención hasta que encuentre algo que le guste, que haya talle y que cueste exactamente lo mismo que la prenda que trajo. No son malos, pero daaale, piden demasiado.
  9. El que entra menos 9 menos 5: Este es un ser de otro mundo, que no tiene familia, mascota ni serie de televisión preferida. El muy capo entra 5 minutos antes del cierre a mansear un rato como si no tuviera una casa donde ir a cenar. Sabes que? Yo si tengo alguien que me espera con la comida, y mientras más tiempo pelotudees más tardo yo en salir del laburo. Un poco de consideración por favor!

Así es la gente con la que lidio día a día, y mal que me pese, son más los malos clientes que los buenos. Pero cada vez que me toca la que no entiende, el que mansea, u otro de los desastrozos pienso que en 8 días voy a estar con los pies en la arena tomando mates y comiendo facturas, y logró atenderlos con mucho respeto y una sonrisa en la cara.

Así que ustedes, ahora estan informados. Cada vez que vayan a comprar ropa piensen en la pobre piba que los atiende (que en el caso de tara por la cercanía podría ser yo) y portense bien.